SERVICIOS DE COACHING Y TERAPIAS

COACHING ESCÉNICO

El coaching es una disciplina que trabaja en el diseño del futuro. Permite que el coachee (el sujeto expuesto en el proceso de coaching) descubra sus propios recursos a fin de encontrar una variedad de alternativas posibles para resolver dificultades del presente.

El coaching escénico colabora en la búsqueda de recursos para que el actor venza las dificultades que aparecen en la composición de personajes verdaderos y creíbles.

El Coaching escénico que propongo, no trabaja desde el recuerdo, o experiencias vividas, trabaja desde el autoreconocimiento y la toma de conciencia de cómo somos. El actor o actriz es así considerada mente-cuerpo y emoción. Así, por ejemplo, si tuvieramos que representar a Bernarda Alba, conocemos a la Bernarda Alba que Lorca nos describe, pero no conocemos a la Bernarda Alba que habita en cada uno de nosotros. Para ello tenemos que trabajar esa parte que está dentro de nosotros y que incluso a veces es rechazada, sacarla a la luz.

La posibilidad de que el actor descubra esa parte ocula, que esconde o rechaza dentro suyo y que puede utilizarla a favor de la creación del personaje, le abre un mundo de posibilidades y sobre todo le otorga naturalidad.

Desde el coaching escénico se pretende el trabajo desde el objetivo del personaje, desde aquello que le mueve a la acción, partiendo de sus creencias, las que le limitan y las que le llevan a conseguir la finalidad que tiene en la obra.

Formación para grupos y también para trabajo individual.

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TERAPIA DE PAREJA

¿Cómo saber cuándo ir a terapia de pareja? 5 razones de peso

Al contrario de lo que ocurre en otras formas de psicoterapia, no es necesario haber recibido un diagnóstico de trastorno mental para recurrir a ella, porque el núcleo en el que actúa la terapia de pareja no es el individuo, sino la relación. A veces parece que la relación va muy mal, pero poco más tarde se producen en ella momentos muy agradables que hacen que nos replanteemos si lo que creíamos que era un problema serio lo era realmente. A veces uno de los miembros de la relación piensa en la ruptura conyugal, mientras que la otra ni siquiera sabe que la otra persona no está satisfecha. En otras ocasiones, problemas graves en el seno de la relación quedan normalizados y se interpretan como cosas normales, fases por las que pasa cualquier pareja.

Parte de estas incongruencias son, en parte, la razón por la que merece la pena plantearse la siguiente pregunta: ¿cómo se sabe cuando ha llegado el momento de asistir a terapia de pareja?

El momento en el que merece la pena ir a terapia de pareja

1. Cuando la relación está aquejada de fallos de comunicación

Muchos problemas de pareja se basan en algo tan simple y tan complicado a la vez como los problemas de comunicación. Asistir a las sesiones de terapia de pareja puede servir para introducir en nuestra vida nuevas dinámicas de relación en las que la expresión directa y honesta de los puntos de vista de cada uno tenga un espacio reservado. 

Durante las mismas sesiones de terapia, de hecho, se van a producir los primeros intercambios de impresiones importantes que antes no se estaban realizando.

2. Cuando se pasa por una crisis puntual

Si se tiene muy claro que los problemas experimentados en la relación obedecen a una crisis más o menos grave que tiene que ver con un hecho puntual, como un despido del trabajo o la muerte de un ser querido, la terapia de pareja puede ser de gran utilidad para hacer que esta experiencia dolorosa no se extienda también al ámbito privado de la relación.

3. Cuando hay problemas en las relaciones íntimas

El momento de asistir a terapia de pareja es, también, ese en el que hay poca armonía en las relaciones íntimas y en la expresión de afectividad. Esto involucra una gran variedad de situaciones y va más allá del ámbito de la sexualidad. 

3. Cuando hay problemas en las relaciones íntimas

Cosas tan sencillas como las caricias, los momentos de mirarse a los ojos en silencio o los abrazos pueden ser un bien que escasea en algunas relaciones, y puede ser complicado “romper el hielo” para empezar a incorporar este tipo de conductas a la relación.

4. Cuando hay indecisión sobre los planes de futuro.

Las relaciones de pareja son en parte el modo en el que se experimenta el presente, y en parte son, también, el modo en el que se planea el futuro juntos.

Si se perciben discrepancias y conflictos en este segundo aspecto, la terapia de pareja puede ofrecer un espacio en el que cada parte de la relación encontrará nuevas herramientas para expresar expectativas que antes no sabía cómo expresar, y también se dispondrá del contexto adecuado para establecer una conversación honesta sobre lo que cada uno quiere encontrar en la relación.

5. Cuando los hijos perturban demasiado la paz del hogar.

La aparición de hijos e hijas suele ser un acontecimiento muy feliz, pero en ocasiones también puede hacer que y no se disponga del espacio necesario para hacer que la relación tenga sus momentos de intimidad. En la terapia de pareja se pueden discutir estrategias eficaces para que la relación sea adapte a esta situación.

Cuándo no asistir a terapia de pareja.

TERAPIA PARA LA FERTILIDAD EMOCIONAL

TERAPIA FAMILIAR

La terapia familiar persigue restablecer el equilibrio de la familia, mejorar la comunicación, la convivencia y resolver enfrentamientos familiares que generan tensión. Se recomienda acudir a terapia de familia cuando existen conflictos en el hogar y no se sabe cómo resolverlos. Si tu familia está pasando por un momento difícil, bien sea por estrés, ira, duelo, problemas con tu pareja o con tus hijos, dificultades financieras, os enfrentáis a una situación de abuso de sustancias, enfermedad, etc… la terapia familiar os puede ayudar a que tu familia se comunique mejor, y aborde los conflictos y enfrentamientos de una forma más saludable, y sin generar tanta tensión.

Los conflictos afectan al conjunto de familiares que conviven en un mismo hogar. Las acciones, conductas y comportamientos de un miembro de la familia, influyen y condicionan a todos los demás. Sin embargo, la terapia de familia no persigue encontrar culpables, sino que trata de implicar a todos los familiares, enseñándoles a cambiar patrones de comunicación o conducta para implementar cambios positivos en el funcionamiento familiar que permitan encontrar una mejor forma de relacionarse entre sí.

La terapia de familia es una forma de psicoterapia que se dirige a las conductas de todos los miembros de la familia y cómo esas conductas afectan no solo a los miembros individuales, sino también a las relaciones entre los miembros y a la unidad familiar como un todo.

El rango de problemas que se abordan en la terapia de familia es muy amplio. Incluye conflicto marital o de pareja, conflicto progenitor-hijo, abuso de alcohol y drogas, dificultades eróticas, duelo, trastornos de la conducta alimentaria, problemas de conducta en los hijos, problemas con el cuidado de los ancianos, como el manejo de la demencia de padres o abuelos. También se tratan problemas como la depresión de uno de los miembros, ansiedad, esquizofrenia… ya que estos problemas tienen un impacto en el resto de la familia.

En la terapia familiar, el término “familia”, no significa necesariamente parientes con-sanguíneos. En este contexto “familia” es cualquiera que juegue un papel de apoyo a largo plazo en la vida de una persona, lo que no tiene por qué indicar relaciones de sangre o miembros de la familia en la misma unidad doméstica.

¿Cuándo acudir a terapia de familia?

Los problemas familiares pueden afectar a todas las áreas de cada integrante. Puede que aparezcan dificultades en el trabajo, escuela, o en las interacciones cotidianas con otras personas.

Cuando parece que los problemas familiares son demasiado grandes para manejarlos y no mejoran, y otras áreas de la vida se han visto afectadas, quizá sea momento de acudir a un terapeuta familiar.

La terapia familiar puede ser de ayuda cuando se dan los siguientes situaciones:

Conflicto entre los miembros de la familia y problemas de comunicación.Abuso de sustancias o adicción.Trastornos mentales de algún familiar.Problemas financieros o desacuerdos con respecto al dinero.Problemas escolares.Dificultades entre hermanos.Problemas de conducta en los hijos.Cuidado de un familiar con necesidades especiales.Problemas con la familia extensa.Enfermedad o fallecimiento de un familiar.InfidelidadSeparación o divorcio conflictivo y planificación de las custodias compartidas.

¿En qué me puede ayudar la terapia familiar?

La terapia familiar puede ayudar a:

Encontrar formas de resolver conflictos y los reduce.Promover empatía y colaboración.Favorecer la comunicaciónEntender el rol que cada miembro juega en la dinámica familiar y promueve patrones de conducta y dinámicas saludables.Ayudar en el manejo emocional.La unión familiarPromover la sinceridad y confianza entre los miembros.Desarrollar un entorno familiar de apoyo.Reducir las fuentes de tensión y estrés dentro de la familia.PerdonarIntegrar a miembros de la familia aislados.

Antes de acudir a terapia qué debes hacer,

Piensa en lo que quieres que cambie en la relación con tu familia. Establece metas realistas. No te centres en cómo tiene que cambiar el otro.Piensa en cómo tú puedes cambiar y comprométete a ello.Asume parte de la responsabilidad del problema.No culpes a los otros miembros de la familia, actúan como saben y cómo pueden.No esperes cambios rápidos. La terapia es un proceso largo, no es sencillo, pero merece la pena.No esperes que el terapeuta te diga lo que tienes que hacer, o quién tiene razón y quién no. Un buen terapeuta se mantendrá neutral.

¿Qué debo hacer si un familiar no quiere acudir a terapia?

Si hay un miembro de la familia que no quiere venir a terapia no lo podemos forzar, ni obligar, ni chantajear, porque la motivación para ir a terapia tiene que venir de nosotros mismos. No puede ser impuesta, porque el tratamiento es probable que sea inefectivo.

Podemos intentar convencerle de que va a ser bueno para la familia, mejorar la relación, sin culparle o atacarle. Podemos sugerir que venga una vez a probar a ver qué le parece, y si no le gusta no tiene por qué volver.

Por ello, si hay un miembro de la familia que no quiere venir, se puede hacer terapia sin él, y con suerte, el cambio de conducta del resto de la familia influya positivamente en este miembro. El terapeuta también puede dar indicaciones acerca de cómo tratar a este miembro reticente.

¿En qué consiste la terapia de familia?

¿Cómo funciona la terapia familiar? La terapia de familia examina cómo la conducta de un individuo afecta a las relaciones con los demás integrantes de la familia y a la dinámica familiar. Aunque sea un miembro quien muestre el “problema” se considera más efectiva la terapia si otros miembros de la familia se implican en el proceso terapéutico. Consiste en descubrir y trabajar qué papel juega cada miembro en la familia, cómo se influyen unos a otros, y crear patrones de conducta saludables. La terapia está orientada a un objetivo concreto.

El proceso terapéutico dependerá de la orientación del terapeuta y de lo que estime oportuno en cada caso. Pero lo habitual es que primero haya una sesión con la familia completa, en la que se expondrá el problema y el objetivo a conseguir. De esta manera también se observa cómo es la interacción familiar. Posteriormente se entrevistará a cada miembro de la familia por separado, para conocer cómo vive la situación cada uno, y podremos conocer cosas que no han salido en la sesión conjunta.

A partir de entonces, la mayoría de sesiones serán conjuntas con todos los miembros, a menos que el terapeuta considere oportuno tener una sesión con alguno por separado. Se trabajará según el plan para conseguir los objetivos terapéuticos.